Nota del autor
Cuando escribí La psicología del dinero, quería explorar cómo
reflexionamos sobre la riqueza y las inversiones: cómo nos influyen las
emociones y las presiones sociales al tomar decisiones que fingimos que
son puramente racionales.
Este libro, El arte de gastar dinero, es una continuación natural de
aquella obra. Mientras que La psicología del dinero se centraba en cómo
generamos riqueza, El arte de gastar dinero se centra en cómo la
utilizamos.
Ninguno de los dos libros te dice qué hacer con tu dinero, porque cada
persona es distinta. Pero en los dos se trata de entender qué ocurre en
nuestra cabeza al usar el dinero. Y, en este aspecto, las personas somos
mucho más parecidas.
Ambos libros parten de la misma idea general: en asuntos de dinero,
tienen más peso los relatos que las cifras. Los relatos que nos contamos a
nosotros mismos sobre lo que importa, lo que nos hace felices y la forma en
que medimos el éxito.
Gastar el dinero es más un arte que una ciencia. No existe una fórmula
universal ni unas reglas fijas. Lo que produce alegría a una persona puede
hacer sentir vacía a otra. Así pues, al igual que con las inversiones, entender
nuestras emociones —nuestros sesgos, esperanzas y miedos— puede
orientarnos para que tomemos decisiones más acertadas. Decisiones que
reflejen quiénes somos, qué valoramos y cómo queremos vivir.
Si La psicología del dinero nos enseñaba cómo obtener libertad, este
libro trata sobre aprender a aprovecharla al máximo.
Vamos allá.
